MAESTRAZGO
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lunes, 24 de agosto de 2026
lunes, 17 de agosto de 2026
"AÑO 1872, OCTUBRE: NOTICIAS DE LA TERCERA GUERRA CIVIL CARLISTA; LA FACCIÓN DE SANZ".
GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA:
(Proyecto): MISCELÁNEA, EPISODIOS, Y DATOS PARA LA HISTORIA DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA 1872-1876; FRENTES DE ARAGÓN, MAESTRAZGO, EBRO, CASTELLÓN, MORELLA Y VALENCIA".
"AÑO 1872, OCTUBRE: NOTICIAS DE LA TERCERA GUERRA CIVIL CARLISTA; LA FACCIÓN DE SANZ".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).
- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).
INTRODUCCIÓN: El 29 de septiembre de 1872, es sorprendida y destruida la facción Sanz en la masía de Mulet, en el término municipal de Ulldecona.
RELACIÓN DE POBLACIONES Y LUGARES CITADOS EN ESTE ARTÍCULO:
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:
(Documento 1.º, fechado en el año 1872):
- AÑO 1872: El Diario del pueblo. Martes 1/10/1872, página 3. (Gaceta de hoy).= MINISTERIO DE LA GUERRA.= Extracto de los despachos telegráficos recibidos en este ministerio hasta la madrugada de hoy acerca del movimiento carlista.
- VALENCIA.= El domingo a las cinco de la tarde, fue
sorprendido y sitiado el cabecilla Sanz y su partida en Masía de Mulet, a una
legua de Vinaroz, por el comandante Romero con dos compañías del Infante, y después
de una hora de fuego, entrada la noche, los batió completamente, cogiéndoles 52
prisioneros entre sanos y heridos con todas sus armas y municiones. El
cabecilla Sanz, hijo, herido de bayoneta.
- Por nuestra parte heridos un cabo y dos soldados,
y el secretario del ayuntamiento de Freginals, que servía de guía, y un
capitán, un teniente, dos sargentos y cuatro soldados contusos.
- AÑO 1872: El Debate, periódico de la tarde (Madrid. 1871). Miércoles
2/10/1872. Este parte general publica la Gaceta de hoy:
- “Los telegramas de Cataluña recibidos durante las
últimas 24 horas no señalan acontecimiento alguno de importancia. En el resto
de la Península reina tranquilidad”.
- Es decir, que el Gobierno permite que ignoremos el
movimiento de la facción Saballs, después de la amenaza a Puigcerdá (en lo cual
todavía no hemos visto claro), y nada nos dice tampoco de las facciones de
Castells, Quico, Valles, etc., etc., ni siquiera de las que recorren a su
placer, según ha dicho un periódico ministerial, la provincia de Astúrias.
- Tampoco nos explica los movimientos del general Baldrich,
después del combate de 23.
- Ya que no el periódico oficial, Las Provincias,
de Valencia, publica en su número de ayer estos detalles relativos a la partida
que capitanea el cabecilla Sanz:
- “Saben nuestros lectores que habiendo pasado el Ebro
por cerca de Tortosa se internó Sanz con su partida hasta los Puertos de
Beceite, en donde le salieron al encuentro varias columnas enviadas desde Morelia
por el brigadier Villalon y otras que destacó el capitán general de Cataluña.
No encontrando eco ni pudiendo mantenerse en aquellas sierras, hizo una rápida
contramarcha la semana pasada, bajando hacia la costa, pasando el martes la vía
férrea por Santa Bárbara, en donde cortó el telégrafo.
- De allí se dirigió a Amposta, en donde entró el
miércoles, a las siete de la noche.
- Una carta que recibimos de aquella población (de
Amposta), aunque muy retrasada, nos dice que le acompañaban unos 60 hombres, en
general mal armados. Pidieron alpargatas, armas y municiones, y de todo se les dio,
pero escaseándolo. Ninguna molestia, causaron, quizás por ser natural de aquel
pueblo (Amposta) el cabecilla (Sanz), que estableció el cuartel general en la
casa-abadía, lo cual produjo disgusto entre los que quisieran ver al clero por
encima de las disensiones políticas.
- A la una de la madrugada abandonaron la
población, uniéndoseles dos o tres vecinos. Parecía que el cabecilla trataba de
repasar el Ebro; pero no lo hizo o no pudo hacerlo y permaneció por los pueblos
de la orilla derecha hasta el domingo, en cuyo día sufrió su partida, que sin
duda se había engrosado en ellos después de la salida de Amposta, el rudo golpe
que anuncia el siguiente telegrama que nos comunica la capitanía general:
- “A las cinco de la tarde de ayer fue alcanzada y sitiada
la facción Sanz en la masía de Mulet, a una hora de distancia de la villa de
Ulldecona, por dos compañías del regimiento infantería del Infante al mando del
comandante D. Antonio Romero y Rosas, y después de una hora de fuego, siendo de
noche, fue batida completamente, cogiendo 52 prisioneros entre sanos y heridos,
con armas y municiones. El cabecilla Sanz huyó herido de bayoneta.
- Por nuestra parte han resultado heridos un cabo y
dos soldados y el secretario del ayuntamiento de Freginals que servía de guía,
y contusos un capitán, un teniente, dos sargentos y cuatro soldados.
- AÑO 1872: El Pensamiento español (Madrid. 1860) 3/10/1872página
3 . Leemos en El Imparcial: El lunes entraron en Valencia
y fueron encerrados en las Torres de Cuarte, los prisioneros hechos en el Mas
de Mulet a la facción de Sanz.
-AÑO 1872: El Debate, periódico de la tarde (Madrid. 1871). Jueves
3/10/1872. NOTICIAS.= “El cabecilla Sanz se encuentra herido y oculto en las
inmediaciones de Tortosa, y hay esperanzas de poderlo coger”.
- En los periódicos que hoy hemos recibido de
Valencia encontramos nuevos detalles de la acción sostenida en el Más de Mulet
por dos compañías del regimiento del Infante contra la partida carlista de Sanz.
- Dice Las Provincias del 2: “Después de pesadas
marchas y contramarchas en persecución de la facción, en las cuales nuestros
soldados marchaban, según nos dicen, con la mayor alegría, caminando diez y
doce horas diarias, el día 29 debió recibir su jefe, el Sr. Romero, alguna
confidencia sobre el punto en que Sanz había llevado su gente para descansar, y
dividiendo su fuerza, que consistía en 97 hombres en total, que llevaban las
dos compañías del regimiento del Infante, en tres grupos, encargó el mando de
estos a los tenientes Sres. Daroca, García y Rico, por no haber ningún capitán
en la fuerza que forma la columna.
- Las tropas marcharon con precaución, rodeando el citado
Más de Mulet, hasta que, apercibidos los carlistas, rompieron el fuego, que fue
contestado por nuestros valientes, que cada vez estrechaban más su círculo.
- Viendo los carlistas lo crítico de su posición, intentaron
escapar haciendo una vigorosa salida, y abriendo repentinamente las puertas se
lanzaron al campo, consiguiendo huir el cabecilla Sanz, que iba a caballo, y
recibió una herida de bayoneta y diez o doce de los suyos, pues el resto no
pudo romper el círculo que formaban las tropas, y después de replegarse al
edificio, y en vista del denuedo con que lo asaltaban los valientes soldados,
se rindieron todos.
- En un reconocimiento practicado al día siguiente
se halló la boina, que debió arrojar Sanz para ocultarse mejor.
- La acción duró una hora, y terminó de noche,
resultando heridos un cabo y dos soldados, de los que ha muerto el primero.»
- Al mismo colega le escriben de San Mateo, dándole
noticias de la ya citada facción Sanz y de sus movimientos en el Maestrazgo en
los días anteriores al encuentro del Más de Mulet.
- “El viernes, dice, se presentó este cabecilla con
62 hombres en la villa de Traiguera; de allí pasaron a Cálig, donde pidieron
con grandes instancias 60 duros, que le fueron entregados, y sin molestar a nadie,
marcharon el sábado por la mañana, descansando en la masía de Pallarena,
pasando a Alcanar, donde pidieron cíen raciones, subiendo luego hacia los
montes, en donde les sorprendió la columna del Infante.
- En Traiguera sucedió un hecho digno de
consignarse. El oficial del Infante, D. Juan Biombo y Aguilar, iba de Vinaroz a
Morella conduciendo 3.000 duros con 20 soldados. Al llegar a dicho pueblo les
dicen que está allí la facción de Sanz, y dispuestos a defender a todo trance
el depósito que se les había confiado arman bayoneta, se apoderan a paso de
carga de la casa de la Villa, y se defienden hasta la llegada de una columna de
60 carabineros que acudieron de San Mateo”.
- También escriben de Alcalá de Chisvert, con fecha
1.º del actual, diciendo que hacía dos o tres días que se hablaba de la
proximidad de la facción Cucala, y el domingo se pasaron algunas horas de temor
creyendo que trataría de penetrar en la población; pero que a las oraciones,
vieron salir rápidamente al oficial de carabineros D. Antonio López Hernández
con los cuarenta hombres de su cuerpo que tenía allí reunidos, el cual,
marchando en medio de la oscuridad al punto donde estaba Cucala y su gente,
cayó sobre ellos, desbandándolos completamente y cogiéndoles dos prisioneros.
- En la oscuridad de la noche, que apenas permitía
distinguir los bultos, fue herido levemente en un pie el corneta de la fuerza
de carabineros, los cuales recogieron dos escopetas, una pistola, un machete,
un puñal y una boina.
- El comandante general del Maestrazgo, Sr. Villalón,
descendió rápidamente desde Morella a Vinaroz con una corta escolta de Guardia
civil, soldados del Infante y algunos caballos, y a las diez de la noche del
29, tomando un batallón del regimiento de León, volvió a marchar en dirección a
Ulldecona, donde la columna Romero alcanzaba a Sanz aquella misma noche.
- El brigadier Villalón ha tornado enérgicas medidas
para limpiar completamente de los restos de las facciones Sanz y Cucala del Bajo
Maestrazgo.
- Por último. El Radical, de la misma población, anuncia
a última hora que el día 1.°, a las diez, entraron en dicha ciudad los 52
carlistas cogidos prisioneros en la acción de la masía de Mulet, término de
Ulldecona.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:
Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.
miércoles, 12 de agosto de 2026
“BIOGRAFÍA DEL DUQUE DE VENDÔME LUIS JOSÉ DE BORBÓN, SUS MÉRITOS Y SU FALLECIMIENTO EN VINAROZ, PROVINCIA DE CASTELLÓN”.
GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, FOLCLORE, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIAS DE ESPAÑA:
“BIOGRAFÍA DEL DUQUE DE VENDÔME LUIS JOSÉ DE BORBÓN, SUS MÉRITOS Y SU FALLECIMIENTO EN VINAROZ, PROVINCIA DE CASTELLÓN”.
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).
- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).
INTRODUCCIÓN: El 8 de diciembre de 1710 tuvo lugar la batalla de Brihuega, municipio de la provincia de Guadalajara, entre las tropas hispano-francesas del rey Felipe V, dirigidas por el duque de Vendôme y tropas inglesas aliadas del archiduque Carlos. Las tropas británicas comandadas por el general James Stanhope hubieron de capitular.
- El 10 de diciembre de 1710 tuvo lugar la batalla de Villaviciosa de Tajuña en la provincia de Guadalajara, entre las tropas hispano-francesas del rey Felipe V, dirigidas por el duque de Vendôme y las tropas aliadas del archiduque Carlos comandadas por Guido von Starhemberg.
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:
(Documento 1.º, fechado en el año 1805):
- (Retazo de la biografía de Luis José de Borbón, Duque de Vendôme, publicada en el año 1805).
- Nuevas efemérides de España históricas y literarias. Martes 11/6/1805, n.º 19. DUQUE DE VENDOMA= En 1712 (el 11 de junio) murió en Vinaroz, en Cataluña, el Duque de Vandoma (Duque de Vendôme), biznieto de Enrique IV., y uno de los generales que más se distinguieron en la dilatada “guerra de la sucesión de España”. Quando ésta comenzó por los primeros años del siglo diez y ocho, ya se había señalado por algunas victorias; y mientras ella alcanzó otras no menos famosas en Italia; pero últimamente el día 10 de Setiembre (o diciembre) de 1710 venció al Conde de Estaremberg (Guido von Starhemberg) en la batalla de Villaviciosa, cuya victoria afirmó en la corona a Felipe V., y abatió el partido de su competidor el Archiduque Carlos.
- El Duque (de Vendôme) continuaba desalojando a los “Alemanes” de los puestos que ocupaban en Cataluña, quando murió de una indigestión á la edad de cincuenta y ocho años, el día 11 de Junio, siendo digno de notarse que en igual día año de 1625 había sido preso su abuelo por haber entrado en una conjuración contra el Cardenal de Richelieu.
- Los historiadores hacen los mayores elogios del Duque de Vandoma, dicen que era intrépido como su visabuelo Enrique IV., que no conocía el odio, la envidia, ni la venganza; y que era padre de sus soldados, quienes hubieran dado sus vidas por sacarle de los riesgos en que su demasiado ardor solía precipitarle.
- Solo con los Príncipes mostraba orgullo, pero á sus inferiores los trataba como ¡guales.
- Su pereza le puso á pique muchas veces de caer en manos de los enemigos; pero en un día de batalla sabia reparar todas sus faltas con su serenidad y su ingenio, que parecía aumentarse en los peligros.
- Era tan descuidado en el gobierno de su casa y persona como en el del exército; y su odio al fausto llegaba al extremo de una suciedad asquerosa. Todos sus criados tenían permiso para robarle, y como uno que era fiel acusase á los demás de sus robos, le dixo: “haz como ellos y calla”.
- En él, la noble qualidad del desinterés, llegó a ser un defecto que le hizo perder más que lo que hubiera podido gastar en liberalidades.
(Documento 2.º:
- LA BATALLA DE BRIHUEGA (GUADALAJARA) DEL 8 DE DICIEMBRE DE 1710.= Después de tener que abandonar Madrid por la imposibilidad de defenderla con éxito, las tropas leales al Archiduque Carlos iniciaron una retirada ordenada hacia Barcelona, hostigadas ocasionalmente por guerrilleros a favor de Felipe V de España. El ejército franco-español presente en el centro de España, capitaneado por Luis José de Borbón, Duque de Vendôme, inició una persecución agresiva con el objetivo de derrotar de forma definitiva a las fuerzas aliadas presentes en la península ibérica. Pronto dio alcance a la retaguardia, el grupo británico de entre 4.000 y 5.000 hombres, al mando de James Stanhope, Primer Conde Stanhope. El 8 de diciembre de 1710 se enfrentaron ambas fuerzas en Brihuega, y los ingleses, ampliamente superados en número, fueron completamente derrotados y hechos prisioneros los supervivientes, tras oponer feroz resistencia.
- LA BATALLA DE VILLAVICIOSA DE TAJUÑA (GUADALAJARA) DEL 10 DE DICIEMBRE DE 1710.= Guido von Starhemberg, que había recibido demasiado tarde noticias del peligro en que se encontraba el grupo británico al mando de James Stanhope, retrocedió de inmediato y plantó cara al ejército franco-español en una sangrienta batalla en los alrededores de Villaviciosa de Tajuña. El ejército aliado mantuvo el control del campo de batalla, pero ambos bandos la consideraron una victoria. La verdad de la batalla supuso un éxito para Vendôme, ya que el ejército del Archiduque Carlos, aunque logró proseguir su retirada de forma ordenada, se vio debilitado y fue hostigado a cada paso por los irregulares y la caballería franco-española. Para cuando llegaron a Barcelona el 6 de enero de 1711, se había visto reducido a unos 6.000 o 7.000 hombres, y la ciudad barcelonesa era prácticamente el único enclave español en reconocer la autoridad del Archiduque Carlos.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
- Duque de Vendôme Luis José de Borbón, (1654-1712) Carta del Mariscal Vandome a Guido Staremberg sobre el destierro de Madrid de algunas señoras de la nobleza. Cuartel de Casa Tejada, 29 octubre 1710.
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:
Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.
viernes, 17 de julio de 2026
"CRÓNICAS HISTÓRICAS, AÑO 1839, I GUERRA CARLISTA: EPISODIOS DE LA GUERRA CIVIL EN EL FRENTE TERUEL, ARAGÓN".
GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA:
(Proyecto): MISCELÁNEA, EPISODIOS, Y DATOS PARA LA HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA CARLISTA 1833-1840. FRENTES DE ARAGÓN, EBRO, MAESTRAZGO Y VALENCIA.
"CRÓNICAS HISTÓRICAS, AÑO 1839, I GUERRA CARLISTA: EPISODIOS DE LA GUERRA CIVIL EN EL FRENTE TERUEL, ARAGÓN".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).
EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....
INTRODUCCIÓN: Episodios de la Primera Guerra Civil Carlista.
RELACIÓN DE POBLACIONES Y LUGARES CITADOS EN ESTE ARTÍCULO: Daroca, Alarba, Molina de Aragón, Sigüenza, Santa Eulalia del Campo, Peracense, Montalbán, Aliaga, Segura de los Baños, Albalate del Arzobispo, Híjar, Teruel, Villanueva de Jiloca, Pancrudo, Cariñena.
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:
(Documento 1º, hechos fechados en mayo del año 1839):
- AÑO 1839: Correo nacional (Madrid) 15/5/1839, página 2. DAROCA (Zaragoza), 9 de Mayo (de 1839). (De nuestro corresponsal).= Esta noche hemos estado de alarma: una partida de facciosos al mando del “Tuerto de Alarba” (tuerto había de ser) ha llegado al favor de la obscuridad de la noche a nuestras murallas, hollando por lo pronto un artículo de la desconcertada capitulación del Sr. Van-Halen, pues parece que la intención de ellos era volver a entrar en el hospital, sin aprensión a las ropas del establecimiento ni de los enfermos, y apropiárselas.
- La primera intentona fue sobre las 11 de la noche, y a los pocos disparos se retiraron, volviendo a repetirlo a la una y media avivándose el fuego de una y otra parte; a la novedad de los tiros se ha iluminado espontáneamente la ciudad, y los nacionales han acudido a sus puntos y patrullado.
- A la media hora cesaron los tiros y todo quedó pacífico: ha resultado un herido grave por nuestra parte, un vecino del Arrabal, que lo ha sido por nuestros fuegos quizás mal dirigidos.
- El general Amor con siete batallones y 400 caballos. se dirigía desde está a Molina (de Aragón, Guadalajara) en virtud al tránsito de Cabrera que parece se dirigió a Sigüenza (Guadalajara): no podemos esperar más ventaja por ahora de esta expedición que ahuyentarlos, y que vean (que) se les persigue, aunque de lejos, a pesar que la división no se detuvo aquí más que una noche par racionarse.
(Documento 2º, hechos fechados en junio del año 1839):
- AÑO 1839: El Corresponsal (Madrid). 21/6/1839. ARAGÓN. DAROCA, 17 de junio (de 1839). El 15 (de junio de 1839) por la tarde llegó a esta ciudad (Daroca) el señor brigadier Mir con cuatro batallones y la caballería del Rey, y continúa en ella.
- Las facciones de Polo y Marconell en número de
dos batallones y doscientos caballos se hallaban ayer en Santa Eulalia, y las
de Cabrera se cree continúan sobre Montalván (Teruel).
- Peracense (Teruel) quince
días ha estado sitiado por una partida de cincuenta y cuatro, a sesenta hombres,
mandados por el Tuerto de Alarba, cuya fuerza (aunque no debía dársele este
nombre) por su insignificancia, sirve para no permitir entrada ni salida en él,
y si por una desgracia, protegido ahora por Marconell, llegase a tomar aquel
punto a pesar de que teniendo víveres su guarnición es muy difícil, quedábamos
desde luego incomunicados con Teruel y Valencia, y con menos temor y más frecuencia
harían sus correrías al campo de Bello principalmente en el tiempo de la
recolección de cosecha.
- El general Ayerve se hallaba en Albalate (del Arzobispo) e Híjar.
(Del Eco de Aragón).
(Documento 3º, hechos fechados en julio del año 1839):
- AÑO 1839: El Mundo (Madrid. 1836), 8/7/1839, página 4. GUERRA CIVIL. DAROCA (Zaragoza), 4 de julio (de 1839).=
- Hoy han salido de esta plaza con dirección a
Cariñena (Zaragoza) dos batallones del 6.° ligero y un escuadrón del 2.°.
- De las demás tropas ninguna noticia tenemos hace
algunos días.
- Balmaseda con 150 caballos permanece en Pancrudo (Teruel)
desde el 29 del pasado, sin que se sepa el objeto de su estancia en aquel
punto.
- De Aliaga (Teruel) bajaron a Segura (de los
Baños, Teruel) el día 28 (de junio de 1839) tres piezas de artillería.
- Algunas fuerzas enemigas se ocupaban estos días
en demoler la iglesia de Montalvan (Teruel).
- El “Tuerto de Alarba” apenas se separa un momento
de la vista de Peracense (Teruel), y ayer tarde (3 de julio de 1839) se oyeron algunos
tiros hacia aquel punto, según me ha informado una persona que acaba de llegar
de Teruel.
- En esta ciudad (Daroca) sin novedad, pues aunque pequeñas partidas de 3 ó 4 recorren los pueblos de la inmediación, haciendo la pliega que acostumbran, no se atreven a aproximarse de Villanueva (de Jiloca, Teruel) para acá, pero pasando de este, ya van seguros con sus convoyes, y traslado a Olivera que con su asistente llevaba antes de ayer en derredor suyo 8 mujeres para que le diviertan, tales son las doctrinas del ex fraile de Villanueva, que con su inmoralidad va perdiendo el partido en los pueblos que suponía encontrar protección, y piensa marcharse al reino de Valencia, sin duda con objeto de adquirir nuevas relaciones de esta especie.
- Así es, que la mayor parte de la cosecha de estos términos en la derecha del Ebro, irá indudablemente a llenar los almacenes de Morella y Cantavieja, y los infelices labradores de este leal vecindario quedarán sumisos en la mayor miseria y consternación.
- Por una mujer que llegó ayer a esta (Mequinenza), se sabe que la facción está cobrando en Nonaspe, Favara y Fayón (provincia de Zaragoza) las contribuciones que a aquellos vecinos les corresponde para esta villa como a Terratenientes que son de la misma, sin duda con el generoso objeto de evitar trabajos a este ayuntamiento en su reparto y recaudación.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:
Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.
"LA TRAICIÓN DE CABRERA, PERIÓDICO CARLISTA, EL CUARTEL GENERAL, DIOS, PATRIA, REY Y FUEROS".
GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA:
(Proyecto): MISCELÁNEA, EPISODIOS, Y DATOS PARA LA HISTORIA DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA 1872-1876.
"LA TRAICIÓN DE CABRERA, PERIÓDICO CARLISTA, EL CUARTEL GENERAL, DIOS, PATRIA, REY Y FUEROS".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).
- (EN HOMENAJE A MI TIERRA, A MI PAÍS Y A SU HISTORIA...).
INTRODUCCIÓN: La traición de Ramón Cabrera como jefe carlista fue un evento crucial en la historia de la Tercera Guerra Carlista. Cabrera, conocido como "El Tigre del Maestrazgo", fue un destacado líder carlista que participó en las guerras carlistas anteriores. Su dimisión en marzo de año 1870 fue motivada por su creencia de que no se daban las condiciones razonables para alcanzar el triunfo por las armas, y no querer exponer a España a una nueva guerra civil. Sin embargo, tras la proclamación de la Primera República Española en febrero de 1873, muchos monárquicos isabelinos se pasaron al bando carlista, lo que aumentó la fuerza del levantamiento.
- Ramón Cabrera y Griñó (Tortosa, 27 de diciembre de 1806-Wentworth, 24 de mayo de 1877) fue un militar español y líder carlista, conocido como “El Tigre del Maestrazgo”.
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: LA TRAICIÓN DE CABRERA.
(Documento 1º, fechado en marzo del año 1875):
- AÑO 1875: (Periódico carlista) El Cuartel General Dios Patria Rey y Fueros (Seo de Urgel). 28/3/1875, n.º 57. PARTES TELEGRÁFICOS: Hendaya 19.= La traición de Cabrera, descubierta por el Rey y notificada a todos los cuerpos, ha producido el mejor efecto entre los carlistas.
(Documento 2º, fechado en marzo del año 1875):
- AÑO 1875: (Periódico carlista) El Cuartel General Dios Patria Rey y Fueros (Seo de Urgel). 28/3/1875, n.º 57. SECCION NO OFICIAL. “GLORIA É IGNOMINIA”. Cuando un gran soldado de una causa justa y santa cae en el campo de batalla, cuando muere, como decían nuestros padres, en el lecho del honor, sus compañeros de armas le lloran, le sepultan con los honores guerreros debidos a su valor y su fidelidad, y guardan en los nuevos combates su memoria sagrada y querida, cediéndole parte, en las victorias preparadas con sus esfuerzos y con su sangre.
- Tal, pareció dos veces, deber ser la suerte del
general Cabrera Conde de Morella. Dos veces durante la guerra de los siete
años, este ferviente e ilustre campeón de Carlos V fue gravemente herido en defensa de la Monarquía legítima, y se le
creyó perdido.
- Dios le reservaba para otros destinos, bien
contrarios, pero por cierto bien tristes. Hoy ha muerto ya para los carlistas,
y ha borrado vergonzosamente su pasada gloria con un rasgo de su propia mano.
- No sobrevive sino para negarse a sí mismo.
- Con el más amargo pesar hemos leído los largos, penosos
y difusos documentos en que la conciencia turbada del traidor, se esforzaba en
pedir al "sofisma" la escusa y explicación de la traición; es humillante para la
dignidad humana; se siente un dolor, pero un dolor noble, al enterrar un héroe;
pero mucho más duro es degradarle.
- ¡ Ya se consumó! … Desde que la bandera de Carlos
VII se desplegó al otro lado de los montes con aquel ardor caballeresco que
redoblan tres años de sacrificios, aquellos valientes soldados, aquellos fieles
oficiales que ofrecen cada día sus fatigas y su vida a Dios, a la Patria y al Rey,
se preguntaban, si el veterano de las antiguas luchas, el héroe tan temido de
los "Cristinos", no vendría a buscar en medio de ellos, para rejuvenecer su
vejez, las impresiones primeras y generosas de su juventud valiente y leal.
- Todos hablaban de Cabrera; quien se asombraba,
quien se inquietaba. ¿Habría quizás cambiado? ¿Por qué
quedarse mudo en sus ricos dominios de Inglaterra, mientras que tantos otros
pobres, inmolaban, sin titubear, a la causa santa sus personas y sus escasos
bienes?
- No, no vendrá ya más. Teníais razón en no
esperarle; no es ya para vosotros. Sin él hubierais combatido, sin él
venceréis, y como habrá rehusado el trabajo, no estará en el honor.
- «Doy este paso» dice en su triste proclama al partido
carlista; es un paso terrible, es un foso profundo, lleno de sangre, y para
saltarle, es necesario a Cabrera pisar los cadáveres ultrajados de su anciana
madre y de tantas otras víctimas inmoladas por los “Cristinos”. Es menester
pisotear la fe del juramento, la fidelidad de las antiguas convicciones, el recuerdo
de las amistades adquiridas en los trabajos de la guerra, y las persecuciones del
destierro, y hasta la memoria indeleble de las batallas ganadas y de los
reveses heroicos.
- Según el Convenio que acaba de firmar Ramón Cabrera,
debería presidir la fusión de los dos ejércitos; que vaya pues a Madrid a
buscar el E. M. que se le promete; que se presente allí sin zozobra, y que no
le detengan las sombras sangrientas e indignadas que le saldrán al paso, y que,
sin intimidarse por los asaltos de su conciencia, que vaya y entre en
ferro-carril.
- Ya se acercó otra vez a las puertas de Madrid, y
le faltó muy poco para que no entrara en triunfo, llevando la sola paz que es
duradera, la que se disfruta en el goce tranquilo del derecho. Entonces, mandaba
un ejército Real, y de repente, fue detenido en su marcha y en sus proyectos,
por la innoble traición de un convenio.
- ¡Ay! ¡Con qué amargos oprobios y sangrientas injurias
no debió maldecir entonces a Maroto! No se sometió, y prosiguió la lucha hasta
su término, hasta haber agotado sus últimas fuerzas.
- Pues bien qué olvidado algunos años, oiga en su
corazón los ultrajes é imprecaciones que haya podido arrojar entonces sobre el infame
Maroto, y comprenderá por su propia experiencia en los días de honor y
fidelidad, la terrible sentencia con que se halla juzgada hoy su conducta, por
sus antiguos compañeros de armas, por sus hermanos carlistas vendidos.
- Era anciano y rico, su gloria y sus heridas
podían servir de excusa a su descanso. Su mal humor y su intratable orgullo
hubieran debido callarse aún, y no hubiera manchado su tumba. Aunque no haya
obligación alguna en compadecer a los traidores, es digno de lástima; en vano
habrá levantado su voz; no habrá apartado a nadie del deber sagrado, y no se
habrá perdido más que así mismo.
- No sabemos aún qué recepción se hará al tránsfuga
en el campo alfonsino, pero recordamos un hecho histórico. Carlos V suplicó a
un grande de España, hospedar en su palacio de Madrid, a un poderoso e ilustre
general, príncipe, y condestable de Francia que había sido traidor; el grande
se inclinó ante la voluntad real, pero pidió permiso para quemar después su
casa para purificarla de la estancia de un tal huésped. ¡Memorable ejemplo de lealtad
caballeresca! ¿Se verá ya semejante ejemplo en este siglo?
- Pero, no importa; aun después de haber recordado
las nobles palabras de otro tiempo, no debemos abochornarnos del tiempo actual.
- Apartemos la vista del que fue general Cabrera, Conde
de Morella, y que ya no es nada más para nosotros y contemplemos este
admirable, cristiano, ardiente, e infatigable ejército que teniendo a su frente
los Elío, Dorregaray, Mendiri, Mogrovejo, Tristany, Valdespina, Egaña y tantos
otros héroes, rodean la bandera del Rey Caballero, de Carlos VII.
- Una mano impía, no podrá rasgar ni borrar la
enseña santa de la España Católica: Dios, Patria y Rey.
(Documento 3º, fechado en marzo del año 1875):
- AÑO 1875: (Periódico carlista) El Cuartel General Dios Patria Rey y Fueros (Seo de Urgel). 28/3/1875, n.º 57. CABRERA PINTADO POR “EL CUARTEL REAL”.= “Una naturaleza agreste, nacida para la guerra, residuo quizá de la antigua raza celtíbera; una especie de Viriato, movido de grandes pasiones, capaz de bañarse en sangre y de beber al propio tiempo con insaciable sed la copa de todos los placeres sensuales; un almogávar salvaje e independiente como las águilas de las montañas, pero, como las águilas, sin la facultad reflexiva de su propio mérito: tal fue aquel célebre guerrillero de Tortosa, que abandonó la sotana del estudiante para convertirse pronto en el más audaz, mas afortunado, más heroico y más díscolo de todos los generales carlistas.
- ¡Ay!, qué poco vale la grandeza de los hombres! ¡Qué cosa más vana es la celebridad que no se funda en la virtud!
- Cread reputaciones, levantad ídolos, erigid altares...
y un día el ídolo, reputado y santificado, se burla de vuestra adoración,
desciende del altar y tiene el inexplicable placer de degradarse a sí mismo”.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:
Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.
viernes, 10 de julio de 2026
"DORREGARAY Y LA TRAICIÓN DEL CENTRO".
GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA:
"DORREGARAY Y LA TRAICIÓN DEL CENTRO".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.
INTRODUCCIÓN: La Tercera Guerra Carlista fue un conflicto civil
en España entre 1872 y 1876, enfrentando a los carlistas de Carlos VII contra
los gobiernos de Amadeo I, la Primera República y Alfonso XII.
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:
(Documento 1º, fechado en el año 1877):
- AÑO 1877: El Siglo futuro, diario católico. 24/8/1877, n.º 567. Nuestro querido colega “La Fé” reproduce el siguiente artículo que se ha publicado en otro periódico de la corte, y que nosotros hubiéramos reproducido a la vez, a no ser por el exceso de original que había en nuestra redacción.
- REVISTA DE LIBROS: "DORREGARAY Y LA TRAICIÓN DEL CENTRO".=
Apuntes para la historia de la última guerra civil, por D. Antonio Oliver,
general jefe de estado mayor general que fue del ejército carlista del Centro.
(Bayona. Imprenta de la Viuda de Lamaignére, año 1876, 249 páginas y 54 de
notas, en 4).
- Parece cierto, si hemos de dar crédito a varios
testimonios, que algunas personas a cuyas manos llegó esta obra se han dado por
enteradas después de leer únicamente su título.
- Parece cierto también, que hasta la fecha no ha
tenido muchos lectores, según lo demuestra la singular maniobra, rara vez practicada,
de ciertos periódicos ministeriales, quienes, sin duda para buscar lectores al libro,
lo insertan por menudas partes en sus columnas.
- Si yo fuera autor del libro (doy gracias a Dios
por verme privado de semejante fortuna), doliérame en extremo la conducta de los
periódicos mencionados, y aun pusiera de mi parte cuantos recursos fueran
necesarios para declinar sus interesados favores. Ahorraríame con ello toda suerte
de comentarios, que maldito el favor que hacen.
- La pronta, inesperada y muy singular terminación
de la guerra civil en el distrito del Centro hizo nacer toda clase de
sospechas, no ya en los carlistas mismos, sino aun entre los más ardientes
adversarios.
- El hecho de Cabrera; la conducta manifiestamente
poco digna de algunos jefes carlistas, que habiendo merecido, a satisfacción de
unos y otros, fama de valerosos, se pasaron luego a sus enemigos en
circunstancias muy especiales; varios extraños sucesos que contribuyeron al
acabamiento de la triste guerra, mantenida entre hermanos durante un
quinquenio, y la imaginación popular, que busca en recónditas causas el origen
de sucesos quizá naturales, dieron valor a la opinión de que, más que las
armas, habían acabado con los carlistas del Centro otros medios menos nobles y
honrosos.
- Claro es, que los jefes de aquella parte de España,
tan castigada por la guerra civil, habían de ser el principal objeto de dicha opinión;
y como por no sabemos qué artes se había dado en decir que eran alfonsinos en el
fondo, y como a poco de ser proclamado D. Alfonso XII hubo un periódico semioficial
que anunció la sumisión de Dorregaray, y como ocurrieron también luego otros
sucesos inexplicables, la gente dio en asegurar en todos los tonos que existía
la traición del Centro.
- Equivocase grandemente el Sr. Oliver al asegurar
que esta opinión era exclusiva de los enemigos que tenía su jefe en el campo de
D. Carlos, pues quizá participaban de ella más los liberales que los
legitimistas, según hemos podido observar cuantos tenemos oídos para oír y ojos
para leer.
- Con contar yo entre mis malas cualidades, la de
ser en extremo apasionado en mis opiniones, y víctima de la imaginación con más
frecuencia de lo conveniente, debo declarar que nunca fui de los que dieron
crédito ni valor a las voces mencionadas.
- Aún hoy mismo, después de haber roto el Sr.
Dorregaray los lazos que le unían con D. Carlos, entiendo que habrá sido
desgraciado, o torpe, o soberbio, mas no traidor.
- Amante, sin embargo, de las glorias de mi país, y
persuadido de que el Sr. Dorregaray ha sido en el Norte el único general de
punta que ha producido la guerra última en uno y otro bando, duéleme que
pudiendo pasar a la historia con cierta aureola, la haya desvanecido del todo,
abdicando de sus hechos, de su nombre y de su carácter, al dirigir la
incalificable carta que el Sr. Oliver ha incluido entre los apéndices de su
obra, y al aprobar el espíritu y letra de esta, que más que tal, es un libelo
de mal gusto, dirigido contra una persona a quien han servido hasta el fin de la
guerra, y de quien han aceptado toda suerte de mercedes.
- El Sr. Oliver ha creído conveniente demostrar que
no ha existido la llamada traición del Centro. Pero lo ha hecho con tan poco tino
que hasta el título de la obra se vuelve contra él; porque es ciertísimo que al
leerlo de creerse rectamente lo que bien claro dice.
- A veces
ciega el despecho de tal manera, aun a los entendimientos privilegiados, que no
hay peso ni medida que avalore las humanas torpezas.
- Resulta de esto que quien gastó tiempo y dinero
en allegar testimonios en su abono, consiguió únicamente poner al alcance de los
más ciegos sus propias faltas, o al menos oscurecer su inocencia, si la
tuviere, hasta cambiarla en aparente culpabilidad. ¿Ha logrado esto el Sr.
Oliver en esta ocasión? Dicen que el Sr. Pirala lo dirá en breve y con franqueza.
- Entiendo que los mismos periódicos ministeriales,
que con tanta algazara han rebuscado en el folleto en cuestión sus peores
páginas, sin considerar que nadie podía contestar debida y merecidamente los ataques
personales que contienen, habrán formado del libro una opinión análoga a la
nuestra.
- Cierto es que la política tiene exigencias, que en
general, somos poco escrupulosos en satisfacer; pero en el fondo del alma la conciencia
grita muy alto, ya sea para los ministeriales, ya para los oposicionistas. Y
tan cierto es esto, que no siempre hablamos particularmente como escribimos en
letras de molde.
- Convino en extremo la conducta de Maroto al
partido a quien favoreció del todo con su traición; resonaron algunos aplausos
cuando D. Ramón Cabrera renunció a su historia; pero ¿qué opinión han formado
todos de ambos señores? ¿Quién ha llorado su muerte?
- Creemos oportuno decir esto, después de haber
leído un día y otro día después de la publicación del libro del Sr. Oliver, La
Época y La Política.
- En dicho libro se traza la historia de las operaciones
militares dispuestas, más bien que acabadas, por el Sr. Dorregaray y los jefes
que le acompañaron al Centro, así como de los que allí ejercían de antes
diferentes ministerios.
- Para demostrar que durante el mando de aquel
general mejoró extraordinariamente la situación del ejercito carlista de
Valencia y Aragón, el Sr. Oliver expone lo hecho por otros generales de mando
anterior.
- Mas ciego seria quien no viese que esta
comparación está hecha con espíritu de manifiesta parcialidad, y sin más objeto
que hacer responsables a todos, menos a Dorregaray y los suyos, del abatimiento
y desorganización que precedieron al término de la guerra.
- Así es, que todos son cargos para D. Alfonso,
Lizárraga, Cucala, etc.; todos descargos para sí y sus amigos.
- Y, sin embargo, el enfermo estaría muy grave,
quizá es cierto; pero a manos de Dorregaray murió, lo cual es evidentísimo.
- De no estar hecho con un fin deliberado, el libro
fuera útil bajo el punto de vista militar e histórico. El Sr. Oliver ha aprovechado
el haber sido jefe del Estado mayor del Centro para ofrecernos curiosos datos,
que suponemos exactos, sobre diferentes funciones de guerra, organización
militar de las fuerzas carlistas, régimen administrativo impuesto a las
comarcas que dominaron, apuros continuos que padecieron por falta de armas y municiones,
planes del Gobierno, manejos de cabreristas, como Patero, a quien trata desdeñosamente,
jefes importantes, divisiones que entre ellos reinaron, etc.
- Soy enteramente ajeno a asuntos militares.
Desconozco por completo, el mecanismo y la pauta a que se sujetan las
relaciones técnicas del Estado mayor de los ejércitos; pero no soy tan lego en
materia de narraciones históricas. Así, pues, si el libro del señor Oliver
fuera solo técnico, no me entrometería en analizarle ni en juzgarle.
- Pero como él ha querido, con notoria intención,
darle otro carácter bien distinto, autorizados estamos todos para mirarle de
arriba a abajo, y aun para decir que está mal hecho. Su plan es tan defectuoso,
que no parece tenerlo. El estilo no tiene gracia alguna. Las digresiones
inoportunas son tantas, que más parece escrito para ellas, que, para contribuir
a la historia de la guerra, y para demostrar la inocencia de Dorregaray y de
sus amigos Álvarez, Oliver y Adelantado.
- No podía ser de otra manera. El verdadero fin del
Sr. Oliver es poner de relieve la persona de D. Carlos y de cuantos le han sido
fieles.
- A esto se dirige con encono que ni aun se cuida
de ocultar. Pero como la pasión es mala consejera, el Sr. Oliver ha dado caídas
lastimosas en el discurso de su larga diatriba. Así es, que acusa indirecta,
aunque tenazmente, a don Carlos y a sus consejeros de haber disgustado a sus
parciales por el indulto del coronel Sánchez, y a renglón seguido confiesa que Dorregaray
no estaba dispuesto a fusilarle.
- Empeñase también en demostrar que don Carlos tuvo
siempre mala voluntad a Dorregaray. Ignoro si los testimonios que aduce probaran
en alguna manera esta suposición; pero quien con ojos imparciales lea el libro,
no encontrará en sus páginas sino repetidas y suficientes pruebas de lo
contrario.
- De teniente coronel llegó Dorregaray en poco
tiempo a capitán general, recibiendo además un título honorífico. ¿Cuál de los
generales carlistas obtuvo distinción semejante en esta guerra? ¿Quién ha
recibido de don Carlos tantas pruebas de afecto y tantos elogios? ¿A quién ha
dirigido una frase tan honrosa como esta que le dijo al mandarle al Centro: “Mas,
porque yo no voy, vas tú; lo cual sirva a todos para comprender la extrema
confianza que en ti deposito”?
- Quejas sin cuento exhala el libro que examinamos.
Comprendemos que reconociesen por origen la torpeza o incapacidad de don Carlos,
su mala dirección, su falta de tino al nombrar generales, su mala política,
etcétera; pero como hombres honrados e imparciales, (y cuenta que La España no
es política, ni lo es el presente articulo), negamos a los Sres. Dorregaray y compañía
la justicia de quejarse y suponerse personalmente ofendidos de D. Carlos, quien
nunca tuvo para ellos sino mano generosa para cubrirles de grados, títulos,
mercedes y pruebas de afecto, sin que valga algún dicho en contrario, que casi
no tiene otra autoridad que la muy triste de Patero.
- Y ocurría así aun después de lo del Centro. El Sr.
Oliver consigna que en las postrimerías de lo del Norte, D. Carlos manifestó
deseos de poner su ejército en manos de Dorregaray, único en cuya capacidad tenía
gran fe.
- Es menester cierta gracia, y aun buena memoria,
para llevar adelante determinados propósitos, sobre todo cuando van fuera de camino.
Sí el Sr. Oliver hubiera tenido en cuenta verdad semejante, no contaría el siguiente
hecho, que socava su tesis principal. Refiere, en efecto, después de decir cien
veces que D. Carlos nada hacía a gusto de Dorregaray y sus amigos, que bastó
una indicación del Sr. Qliver para que aquel se prestase al ascenso de Álvarez a
teniente general.
- Tantos hechos análogos pudiéramos decir, que ni
las columnas de un número de La Época o de La Política nos bastarían.
- Copia sin correctivo alguno, cierto comunicado
del brigadier Jiménez Palacios, en el que, refiriéndose al celebrado canje de
Cabanes, se asegura que él y Oliver, manifestaron el deseo de que muy pronto
formemos los españoles un solo haz, frase en que los maliciosos han encontrado
recóndito sentido.
- Se lamenta de que, cediendo D. Carlos a las
exigencias de la opinión de su partido, y según se usa en casos semejantes, se
abriese sumaria a los generales carlistas del Centro, después de acabada la
guerra en él, y desciende, en lo que a su prisión toca, a consignar ridículos
pormenores, quejándose hasta de si le hacían mal la cama, y si se levantaba polvo
cuando barrían el cuarto donde se le recluyó.
- En cambio no explica el abandono de Cantavieja,
donde inútilmente se sacrificó una escogida parte del ejército carlista, ni
tampoco otras varías cosas, que son precisamente las que más han alimentado las
sospechas de los malévolos.
- El Sr. Hernando, al escribir la Historia de la
guerra civil última, lo ha hecho con una mesura, una discreción y templanza que
jamás se alabarán bastante.
- No ha seguido su camino el Sr. Oliver, y por eso
es de justicia censurarle enérgicamente. ¡Que disculpa tiene, por otra parte, un
hombre que pelea largos años en defensa de una buena o mala causa, y luego de
derrotada la abandona, y, lo que es peor, la ultraja con acerbo encono? Si D.
Carlos era tal como el Sr. Oliver lo pinta, y su jefe Dorregaray reconoce,
¿Cómo permanecer a su lado hasta el momento de caer en desgracia, y cómo
aceptan sus beneficios, órdenes y mercedes? ¿No fuera mejor y más propio de
corazones generosos mostrarse cortesanos de la desgracia? ¿Acaso para
aprovecharse de los beneficios de la amnistía y volver a España era necesario
escribir un libelo contra aquel a quien juraron y defendieron como rey y señor?
- Largamente pudiéramos hablar de la obra “Dorregaray
y la traición del Centro”. Mas preciso es terminar esta tarea, cuyo mejor remate
será el siguiente suelto que acabo de leer en el periódico noticiero: “El ex-general
carlista D. Antonio Oliver, jefe que fue del Estado Mayor de D. Carlos, ha
solicitado por conducto del cónsul de España en Burdeos, que se le permita
regresar a España, acogiéndose al decreto de amnistía de 20 de Febrero último.
Lo mismo han solicitado ocho individuos más que figuraron en las fuerzas
insurrectas.»
- Tengo por trasnochada la noticia, pues según mis
informes, hace ya tiempo que el Sr. Oliver volvió a su patria.= Juan Catalina
García.
Juan Catalina García López (1845-1911) (Salmeroncillos de Abajo, 24 de noviembre de 1845-Madrid, 18 de enero de 1911) fue un arqueólogo, historiador, bibliógrafo y político español.